Sandro Botticelli partió hacia la eternidad el 17 de mayo de 1510. Dejó tras de sí la estela de un nuevo arte que iluminaría la nueva Europa gracias a su talento y el de sus compatriotas florentinos. Fue parte de un capítulo brillante de nuestra historia y nos brindó una poesía pictórica que nadie ha podido igualar. Hoy le rindo homenaje desde estas líneas virtuales, una poeta que le canta a un pintor.