El arte


¿Qué es el arte? Para unos, consiste en una zona reservada a una elite intelectual. Para otros, es un mercado muy caro de compra-venta de cosas exóticas. Hay quien lo considera una actividad extraordinaria después de clase y quien lo ve como un elemento superfluo de la sociedad, cuya utilidad no entiende. Individuos extravagantes lo utilizan para llamar la atención. Algunos hablan de él con el anhelo de parecer cultos. Personas enfermas o dolidas con la vida recurren a él como terapia. Otros lo valoran como una forma sana de pasar el tiempo y no faltan quien limita su existencia a pasillos de museos inmensos que visitar en vacaciones.

 

Ciertamente, muchas son las actitudes hacia el arte y, al margen de aquellos que viven enamorados de él, la mayoría lo contempla desde una posición exterior, como algo que les es ajeno y al cual, en su vida interior, le dedican poco tiempo.

 

 

Lo más curioso de todo es que, si echamos una mirada a la historia humana, no encontraremos civilización sin expresión artística. Desde la más remota prehistoria, hombres y mujeres han inundado su existencia con objetos materiales e inmateriales que, recurriendo a la forma, plasmaban sus ideas, sentimientos o deseos. El arte es tan afín a la humanidad que no podemos conocerla mejor que contemplando sus infinitas creaciones a lo largo de milenios. El arte da sentido a la cultura y forma a los pueblos.

 

 

Su corazón es el viento que mueve nuestro espíritu y sopla hacia atrás y hacia delante; nos obliga a mirar, ora hacia el ayer, ora hacia el mañana. A veces, sopla cual una fiera tempestad que nos estremece y nos abruma. Otra, es la suave y cálida brisa de la esperanza en nuestras tardes íntimas. A menudo nos acompaña en las tareas cotidianas y, de tanto en tanto, se transforma en un tornado que nos transporta de la tierra al cielo… sin posibilidad de retorno.

 

Hablar del arte, por lo tanto, es hablar de humanidad. Desde esta perspectiva, sería bueno preguntarse qué pasa hoy con este tema. ¿Por qué tanta gente lo ve como algo lejano, inaccesible? ¿Por qué la mayoría de cursos al respecto se centran en elementos técnicos, que aburren y distancian todavía más… o lo transforman en algo intelectual? 

 

 

No se puede ignorar que el siglo XX ha colocado, más que nunca, la “historia del arte” al alcance de todos. Nos ha permitido conocer como lo percibían los egipcios, los griegos, los hindúes, los africanos, los modernos… Incontables publicaciones inundan las bibliotecas; documentales de gran calidad entran hasta nuestros hogares; incontables museos abren sus puertas diariamente… Y a pesar de todo, el arte no tiene en la actualidad la capacidad de transformar nuestra visión del mundo que tuvo en otras épocas. Se ha limitado en demasía a lo estético y lo deforme, a lo contemplativo y lo teórico, a lo intelectual y lo estereotipado. Cuando contemplamos el arte hoy, sentimos que le falta “humanismo”…

 

Esta paradoja es la que nos motiva a considerar que hay una necesidad general de tomar nuevas actitudes hacia el arte. Es importante para el equilibrio de nuestra sociedad que rescatemos ese “humanismo” que le ha sido arrebatada, para que su graciosa mirada retorne a nuestros actos cotidianos. Por este motivo, la Academia Humanista Idearte impulsa la experiencia artística desde todos los aspectos del día a día:

 

 

• Teoría: cursos donde se busca descubrir el humanismo oculto en las obras y los artistas, el significado, el mensaje implícito y el explícito, el que es objetivo y el que es subjetivo. El valor filosófico del arte es lo que le conecta con cada uno de nosotros. Comprender al creador es importante, pero cada “ser artístico” cobra vida propia, trasciende a quien le trajo al mundo y proyecta un mensaje singular y muy específico a cada persona. Es tan específico que incluso para cada individuo depende de cómo se encuentra física, mental y emocionalmente en su periplo vital.

 

• Práctica: generando actividades que permitan a los alumnos experimentar consigo mismos.

 

• El aquí y el ahora: disfrutar de la experiencia propia, el hecho de compartir, aprender, buscar la perfección...